¿Qué es la etiqueta de eficiencia energética del edificio y cómo interpretarla?

certificado de eficiencia energética

La etiqueta de eficiencia energética es un adhesivo que señala, entre otras cosas, la calificación energética de  un edificio en base a una escala que evalúa el consumo.  La escala de las etiquetas energéticas se compone de siete letras correlativas donde A es la calificación energética más alta y G la de menor eficiencia energética y, por tanto, mayor consumo.

En el caso de las viviendas, la etiqueta energética aparecerá en la primera página del certificado de eficiencia energética, junto con los datos generales del inmueble y los datos del técnico que ha realizado la certificación. Lo cierto es que el certificado de eficiencia energética, y más concretamente la etiqueta energética, puede ser un gran aliado en la compra o arrendamiento de la vivienda, pues recogen una información esencial: la estimación del consumo energético del edificio.

A través de la escala alfabética y de colores se califica al inmueble valorando, por un lado, el consumo de energía anual, expresado en kWh/m2, y por otro, las emisiones anuales de CO2, expresadas en kgCO2/m2.

El consumo de energía es, quizá, el elemento más interesante del certificado energético, ya que influye de manera directa en las facturas de la luz. Se trata de la energía que consume el inmueble para obtener unas condiciones estándar de confort.  Así, en esta calificación se tiene en cuenta las instalaciones térmicas del edificio, tales como calefacción, agua caliente, sistemas de refrigeración y ventilación. Además, se valora también las características energéticas de la envolvente del edificio; es decir, las condiciones de aislamiento y estanqueidad de las ventanas, etc.

El otro dato que podemos encontrar en la etiqueta energética -columna derecha- son las emisiones de CO2, que no están relacionadas directamente con el consumo energético, sino con el tipo de energía. Así, una vivienda puede tener una alta demanda energética debido, por ejemplo, a la orientación, pero puede ser satisfecha con energía renovable y, por ende, tener un bajo índice de emisiones.

Además de la obligatoriedad de que el certificado energético acompañe a cualquier actividad comercial, ya sea compra-venta o arrendamiento de un local o vivienda, lo cierto es que contar con el análisis realizado por un técnico especialista e implementar las recomendaciones en materia de eficiencia energética que se hacen en la etiqueta puede traducirse en un ahorro sustancial.

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